Prólogo
Mi primer luna llena
***
En la primer luna llena que pasé en mi estadía en La Plata, no tuve la mejor de las noches.
A las 6 de la mañana me desperté porque me había indispuesto, y me volví a despertar tres horas más tarde porque me dolían los ovarios. Una vez más debí recurrir a fármacos para calmar mi feminidad que no me deja dormir, y esperar a que surtan efecto para poder seguir descansando.
A las 3 de la tarde me desperté y papá me hizo un jugo de naranja, Emilia llegó casi al mismo tiempo que él terminaba de preparármelo.
Fue otro día perdido, a excepción de que estuve leyendo. En el atardecer estuve sola y me fui a la terraza, una vez allí trepé por las escaleras hasta la parte más alta del edificio, donde no había ninguna seguridad en caso de que me tropezara o algo. Allí podía caer. Allí podía ver todo. El cielo anaranjado y todos los edificios que habían debajo de el cielo parecían míos, y mi existencia sobre esa terraza se sentía efímera, podía desaparecer con cualquier descuido. Pensé que sería un lugar para probar el sentido de aventura de los otros, un lugar romántico, y un lugar donde sos el gran observador.
Al bajar me reté a mi misma por mi necesidad de probar mi valentía a mi misma. He hecho cosas más peligrosas por una buena vista, la verdad, y siempre vale la pena.
En la noche se ven a lo lejos relámpagos tímidos de acercarse, mientras que el viento canta canciones que no había escuchado antes. Qué tanto se acercará a mi aquella tormenta? Me da sed. Extraño el gris. Tengo sed de tormenta.
PARTE UNO
Fue en seguida que los días perdidos se volvieron días largos. Guerras de orgullo y ego comenzadas por mi contra Emilia. El comienzo de una aparente vida social. Un familiar descubierto. El curso de ingreso. Trabajos en grupo. Soledad.
Debo admitir que extraño varias cosas a medida que pasa el tiempo. Extraño usar abrigo, mis suéteres y principalmente el saco gris de papá, extraño usar botas y no morir al sacarmelas
Algo que quizás todos saben es cuan emocionada por comenzar el curso de ingreso estaba. Muchos me molestaban con que me iban a recordar en unos meses lo emocionada que estaba en ese entonces para ver que tanta alegría sentía de haber empezado la facultad. La verdad me ofendía algo, vengo a estudiar lo que me gusta, estoy emocionada, dejame disfrutar la emoción! Sucedió que, no por nadie en especial, no por algo que me hayan dicho o algo que me haya sucedido, probablemente fue el tiempo que siempre se lleva todo; dejé de estar emocionada. Los días eran largos y perdidos, escribía y miraba por la ventana esperando que el tiempo pase y al mirar cuan lento pasa el tiempo, comencé a creer que el curso de ingreso era una mentira. Senía que todos mis días serían soñar con personas de Ushuaia, despertarme, dar vueltas por el departamento, ver si comer o no, qué comer, cocinar, preparar gelatina, hacer una pasta frola, matar el tiempo, mirar por el balcón (mi día no está completo si no salgo al balcón un mínimo de 4 veces), tratar de escribir, hablar con mis amigos, llamar a mi familia y decirles como estoy. Lentamente en mi calendario comenzaron a amontonarse varias palabras escritas en lapicera; una invitación al cine de Kay, un asado en chascomús, el lunes que comenzaban las clases. Los días dejaron de ser esperar a que el tiempo, y se extendieron diez veces diez cuando conocimos una hermana menor de papá que está viviendo en La Plata y pasamos el día con su familia, cuando fuimos a ver Into the woods con Kay y Chiara y el cine salía ABSURDAMENTE caro y luego de eso salimos a comer y paseamos y compré unas cortinas para el baño divertidas y tomamos unos helados y compré mi primer flor. Cuando fuimos a Chascomús al mediodía y llegamos a las 10 de la noche para cenar afuera y yo esperé hasta las 12 y 20 de la noche para llamarla a Sabri por su cumpleaños.
Sin embargo el día más largos fue el primer día de clases. Me levanté a la mañana y fui caminando hasta el departamento de Kay, pasamos tiempo juntas, me prestó su cuadernillo para que leyera lo que correspondía a la primer clase, almorzamos juntas y nos fuimos caminando. Teníamos el mismo horario pero clases en diferentes sedes, no estamos juntas ni en la comisión de Artes Audiovisuales ni la de producción de textos. Llegué 15 minutos antes a mi sede y me los pasé recorriendo o sentándome a leer, hasta que cuando nadie iba a mi curso alguien me detuvo y me dijo que la introducción a todas las comisiones era en la otra sede (en la que estaba Kay) así que fui hasta alla y luego de la introducción tuve que volver a mi sede para tener la primer clase. El profesor era joven, resultaba que estaba haciendo su tesis, osea que aún no había terminado la carrera siquiera. Aún así se le veía tanto nervioso como emocionado por dar la clase, estaba feliz de que nosotros quisiéramos estudiar esta carrera y lo valoraba mucho. Si no tuviese ojos tan honestos lo hubiera llamado chamuyero. Vimos cortos, discutimos sobre el corto y sobre el texto, participé en la clase pero salí de ahí sintiendo que no había cumplido uno de mis propósitos principales; hacer amigos. Al llegar a casa sin embargo Ailén, una chica del grupo que se armamos para hacer el trabajo final del curso de ingreso, me había agregado a facebook, y me empezó a hablar. Luego cumplí mi deber y llamé a mis abuelos maternos, a mi abuela paterna, y a mi mamá, para contarles sobre mi primer día de clases con lujo de detalle. Casi me quedo dormida hablando por teléfono. Al día siguiente Ailén me pasó a buscar caminando por el departamento para ir a la facultad, teníamos el mismo horario pero diferentes cursos, teníamos producción escrita.
Amé producción escrita con mi ser. Participé como nunca había participado en clase antes, o quizás sí, en Inglaterra. Siempre fui la primera en levantar la mano y responder las preguntas del profesor o leer lo trabajado en clase, fui amigable con mis compañeros de mesa, sentí que lo que hacía ayudaba a que todos me recordaran, y eso se siente lindo, no soy la sombra que era en Ushuaia.
El día siguiente le tocó a Kay venir a mi depto y almorzamos mientras leíamos el texto para la clase y fuimos caminando juntas y nos separamos cuando nos teníamos que separar. Durante la clase vimos películas y cortos y al final nos dieron un espacio para que en grupo escribamos un texto para entregarle al profesor con lo que sería lo que vamos a hacer para el cortometraje-trabajo final. Los chicos no tenían idea de lo que querían entonces yo presenté mi idea, la cual gustó mucho al principio pero luego se fue transformando y transformando por los chicos que iban cambiando de ideas y quedó algo completamente distinto de la idea original, y fue complicado para mi tratar de defender mis puntos y me escuchen cuando los demás aportaban algo que si bien era lindo estéticamente la información que aportaba al receptor iba a ser confusa pero ellos estaban con ideas fijas, pero creo que me hice entender y quedamos con una idea más o menos parecida en la cabeza, excepto (David creo que se llama??? empezaba con D) que quedó algo sumido dentro de si mismo y se quedó sentado el curso mientras nosotros salimos hablando de que nos teníamos que juntar para seguir desarrollando la idea. Kay me estaba esperando y me acompañó al supermercado y luego se quedó a merendar a casa. Papá y Emilia se fueron, a Chascomús, tuvieron algo de piedad por mi existencia y se fueron con Ramiro y Natalia para que esté unos días sola en el departamento. Kay se fue más tarde y yo pasé mi primer noche sola.
Mi primer día sola empezó con varias tareas, limpiar, desayunar, ir a hacer un trámite a Camuzzi, solo pensar en salir a hacer un trámite me daba ansiedad social. En el camino me lo crucé a Emus. Hice el trámite. Llegué a casa vistoriosa. Soy una mujer ahora (?)
Más tarde Ailén vino al depto donde me hizo compañía mientras terminaba de comer y me preparaba para que vayamos a la facultad, me cae bien, me gustaría poder ser mejor haciéndome amigas de lo que soy. En la clase de producción de textos nos devolvieron la autobiografía que nos hicieron escribir la clase anterior y el mío decía "Muy bueno", me senté en otra mesa porque llegué tarde por haber sacado las fotocopias de audiovisuales, y me gustó la mesa en la que estuve tanto como me gustó la anterior. Quizás más. A la salida Ailén me alcanzó, que la vinieron a buscar sus papás en auto, y pasé la noche dibujando y disfrutando mi soledad.
Estando sola pierdo cuenta de los mate cocidos que tomo. Abro la azucarera para prepararme otro y encuentro dibujada en el azúcar la forma de la cuchara que estoy usando. Cuántos saquitos usé y rehusé? Este ya lo había rehusado o lo puedo volver a usar para el próximo? Caliento la pava llena aunque esté sola, la consumo toda. Pausas largas entre sorbos. A veces solo sostengo la taza cerca mío mientras miro afuera, como si fuese algo preciado, como si formara parte mía, mis manos están cómodas así.
PARTE DOS

Papá y emilia volvieron una tarde y se fueron a la siguiente, devuelta dormí en la marinera y devuelta las guerras de orgullo. El día que se fueron salimos a que aprendiera a sacar plata del cajero y si podía ir a bucar mi celular que lo había llevo a arreglar, pero era el finde largo y estaba casi todo cerrado. Emilia quiso entrar a un lugar a comprar ropa y estuvo como cinco mil años, con papá nos cansamos de esperar y cruzamos la calle a donde había una heladería, aún no puedo creer lo barato que es el helado acá. Volvimos al departamento donde emilia preparó los bolsos para irse, me dejó notas con cosas para hacer los primeros días del mes y los números de teléfono de las personas que están cerca y así fue como agarraron todo lo suyo y los vi irse hasta la parada de taxis, los saludé desde dentro del hall del edificio como desaparecían entre las calles y los árboles, y ese fue mi último adiós. Repentinamente ya no quería estar sola, se habían ido definitivamente, yo estaba cumpliendo mi destino marcado de nacimiento de estar tan sola como es físicamente posible, y no quería estarlo, no esa noche. Pero, sorpresa sorpresa, pasé la noche sola, como (como ya dije) estoy predestinada a pasar mi vida. Culpé a mis demonios por obligarme a estar siempre sola y porque no había dejado mi oscuridad en Ushuaia como dejé todo lo demás, y luego me entregué a ella como sé es la única forma de sobrevivir, acepté que esto es lo que yo quería y buscaba. Sabía que solo era esa noche la que sentiría que no quería estar sola y tuve que sufrirla, pero luego de esa noche, nunca más lloré porque tenía que irme a acostar y estaba sola y cuando me despertara seguiría sola. No.
Los siguientes días se sintieron normales y sociales, nos juntamos con el grupo de audiovisuales para trabajar en la historia para el corto y el día siguiente Kay se quedó a dormir y nos pusimos al tanto de lo que no pudimos compartir en estos últimos 3 años sin vernos. La rutina de las clases también se sentía normal, y nunca estuve tan feliz. Volvía a casa y sentía que no podría ser mejor.
Nací para vivir sola. Me manejé con tranquilidad y no sentía las ausencias, me despertaba y comenzaba mi día, hacía las cosas que tenía que hacer, estudiaba para la clase, iba a clases, volvía, la verdad es que me convertí en un ser social a pesar de vivir sola. O me juntaba con Kay o me juntaba con Ailén o en producción de textos hablaba con mis compañeros de mesa y en los recreos la acompañábamos a la señora venezolana (que me cae bastante bien) a comprar algo al quiosco y volvíamos a clase. En producción de textos me va tremendamente bien y en audiovisuales no la paso tan bien como en producción de textos, pero lo que hacemos me encanta.
La luna nueva trajo el comienzo de una vida nueva, una vida que estoy contenta de vivir, acepto el cambio decolorándome y tiñiéndome el pelo luego de años sin hacerlo. Y me comienzo a preguntar, quien soy fuera de contexto? Sin mi familia, sin Ushuaia y sin los amigos que siempre tuve, soy alguien bastante diferente, y me divierte conocerme cuando pensé que ya lo hacía. Me siento libre.
PARTE TRES
Mi vida social no hace nada más que incrementar y encuentro en extraños alguien en quien confiar. Es un cambio, un nuevo comienzo, y yo acepto el cambio como quien acepta un nuevo amor, después de todo, es lo que estaba esperando, lo que estaba pidiendo, no?
Fui sola al supermercado,limpio la casa casi todos los días-día por medio, me cocino todas las comidas, salgo a eventos;inauguraciones de artistas en museos independientes con Ailén y el resto de nuestros compañeros, me voy de un lugar a otro sola, soy una adulta oficial. (hasta hice un trámite sola, pero eso fue anterior) Me despierto y me voy a dormir y me pregunto como será el día siguiente, me da curiosidad, estoy emocionada por la vida, y estoy relajada y en paz. Estoy tan bien, que comienza a preocuparme.
Cuánto va a durar esta felicidad? No soy ninguna tonta, sé que nada es para siempre. Comienzo a asustarme esperando que algo suceda, que por alguna razón mi felicidad desaparezca, pero cuando me voy a dormir pienso que mañana y el día que viene y los que vienen voy a seguir sola y por lo tanto, conmigo, y si no dependo de otros (en el sentido de esperar a que lleguen a casa para comer, o si bañarme o no dependiendo en si quiere alguien más usar el baño, ese tipo de cosas) yo voy a seguir yendo a la facultad y voy a seguir despertándome sola y abrir las ventanas para que entre aire y eso me da la sensación de que nada puede salir mal. Sin embargo el miedo por el equilibrio siempre vuelve, a veces escucho una puerta que se abre y temo que alguien haya venido e irrumpa mi paz, a veces pienso que mi familia va a venir y yo voy a tener que preocuparme de ser buena para ellos.
No siento mi soledad como algo malo, como una ausencia, hasta que mi familia me llama.
Es cuando mis abuelos me llaman en familia, o mamá, o papá y emilia, que siento que estoy sola, como si ellos me lo recordaran al llamarme. No quiero hablar por teléfono con ellos. No quiero comunicarme con los demás porque estoy perfectamente bien sola, me siento libre de ser yo.
Siento culpa. Siento culpa de no extrañarlos tanto como ellos me extrañan a mi, de no querer estar en contacto, siento culpa por estar bien, cuando, escuchando experiencias previas de conocidos y amigos que se fueron a estudiar, ellos al principio no estaban bien, extrañaban a su familia y estaban en contacto con ellos, era mutuo. Yo amo a mi familia, pero me desprendí tan fácil y tan rápido que siento que los hiero en mi estar bien. Recuerdo como a mis amigos les costó desprenderse o al principio pasaron soledad o se sintieron tristes y es lo normal, y siento que esperan que yo esté mal porque es lo normal y porque significaría que quiero y extraño a mi familia. Pero siempre fui diferente, no? Los amo completamente a todos, a todos los que dejé atrás, pero acepto el cambio y no miro atrás y vivo el hoy, y estoy bien, y a veces siento culpa por estar bien, pero soy yo, me tengo que ocupar de estar bien. Por todos y por mi.
Y puedo sentirlo, cuando mi abuelo Hugo me llama por teléfono, siento en su voz mi ausencia, y su necesidad de mi presencia, pero lo noto en su voz y no en sus palabras porque, cuál es el punto de decirlo si existe una gran distancia? Es difícil porque leo, veo, y escucho como los demás me necesitan, y sin embargo, yo no necesito a nadie, y quiero ejercitar mi independencia.
PARTE CUATRO
Es difícil creer que ya casi se termina lo que para mi se volvió una rutina, y sin embargo, no existe la rutina. Que quiero decir; lunes y miércoles de 1,30 a 5,30 y martes y jueves de 6 a 9, sin embargo todo cambia y es siempre diferente, algunas mañanas de los lunes/miércoles me levanto temprano y Kay viene/voy a lo de Kay, este lunes me preparó una pastafrola y vimos The Imitation Game antes de ir a clases, hace dos o tres semanas después de clases fui a comprar tintura y curitas a una farmacia y llegué a casa pasadas las 7 y pasada por lluvia. Otras tardes después de clases Bianka y Ailén vienen a merendar y se quedan hasta que anochece. Algunos días antes de ir a producción de textos Ailén viene a diferentes grados de temprano para hacer o no tal o cual cosa y luego caminar hasta allá juntas. Este martes A las 12 tuvimos una charla, a las 2 nos juntamos a filmar, a las 6 fuimos a producción de textos, a las 9 vino a llevarse sus cosas (libros, cámara, trípode), miércoles salimos temprano de clases y a las 5 y media me pasa a bucar Florencia y vamos hasta el Dardo Rocha a inscribirme en un taller de segundo nivel de francés y otro de escritura para jóvenes, luego fui sola hasta el supermercado a hacer una cola infinita de gente y volver solo con los congelados, porque me anoté en esta cosa para que te manden las cosas a domicilio.
Esta rutina, de leer a último momento lo que es para la clase, de no poder esperar a la próxima clase de producción de textos para ver las correcciones que me hizo el profesor en el último trabajo, el charlar con mis compañeros de producción de textos o trabajar en el cortometraje de audiovisuales, esta rutina que el martes se acaba.
Estoy tan agradecida del grupo que tengo para audiovisuales; la dedicación y voluntad de trabajar que hay es impagable, además que dos de ellos saben de cámaras y fotografía y todo eso y pudieron brindarle a nuestro cortometraje algo grandioso que no creo que se espere de un trabajo de curso de ingreso, y como siempre, yo puse en el proyecto todo lo que tengo.
Edit: Me compré un raid hace unas semanas, y dice que mata insectos en el acto, pero yo se lo he hecho a los bichos y los veo sufrir, los veo pensar en sus cortas miserables vidas durante los largos últimos segundos de vida que tienen, veo como con esperanza luchan para poder escapar del raid, como creen que si logran salir de esa cosa líquida que deja en el suelo/pared quizás puedan respirar aire puro nuevamente y sobrevivir para contarles sobre su valor a las familias que los esperan. Y luego mueren. Me siento muy cruel usando raid.
Mi primer luna llena
***
En la primer luna llena que pasé en mi estadía en La Plata, no tuve la mejor de las noches.
A las 6 de la mañana me desperté porque me había indispuesto, y me volví a despertar tres horas más tarde porque me dolían los ovarios. Una vez más debí recurrir a fármacos para calmar mi feminidad que no me deja dormir, y esperar a que surtan efecto para poder seguir descansando.
A las 3 de la tarde me desperté y papá me hizo un jugo de naranja, Emilia llegó casi al mismo tiempo que él terminaba de preparármelo.
Fue otro día perdido, a excepción de que estuve leyendo. En el atardecer estuve sola y me fui a la terraza, una vez allí trepé por las escaleras hasta la parte más alta del edificio, donde no había ninguna seguridad en caso de que me tropezara o algo. Allí podía caer. Allí podía ver todo. El cielo anaranjado y todos los edificios que habían debajo de el cielo parecían míos, y mi existencia sobre esa terraza se sentía efímera, podía desaparecer con cualquier descuido. Pensé que sería un lugar para probar el sentido de aventura de los otros, un lugar romántico, y un lugar donde sos el gran observador.
Al bajar me reté a mi misma por mi necesidad de probar mi valentía a mi misma. He hecho cosas más peligrosas por una buena vista, la verdad, y siempre vale la pena.
En la noche se ven a lo lejos relámpagos tímidos de acercarse, mientras que el viento canta canciones que no había escuchado antes. Qué tanto se acercará a mi aquella tormenta? Me da sed. Extraño el gris. Tengo sed de tormenta.
PARTE UNO
Luna Menguante
Fue en seguida que los días perdidos se volvieron días largos. Guerras de orgullo y ego comenzadas por mi contra Emilia. El comienzo de una aparente vida social. Un familiar descubierto. El curso de ingreso. Trabajos en grupo. Soledad.
Debo admitir que extraño varias cosas a medida que pasa el tiempo. Extraño usar abrigo, mis suéteres y principalmente el saco gris de papá, extraño usar botas y no morir al sacarmelas
Algo que quizás todos saben es cuan emocionada por comenzar el curso de ingreso estaba. Muchos me molestaban con que me iban a recordar en unos meses lo emocionada que estaba en ese entonces para ver que tanta alegría sentía de haber empezado la facultad. La verdad me ofendía algo, vengo a estudiar lo que me gusta, estoy emocionada, dejame disfrutar la emoción! Sucedió que, no por nadie en especial, no por algo que me hayan dicho o algo que me haya sucedido, probablemente fue el tiempo que siempre se lleva todo; dejé de estar emocionada. Los días eran largos y perdidos, escribía y miraba por la ventana esperando que el tiempo pase y al mirar cuan lento pasa el tiempo, comencé a creer que el curso de ingreso era una mentira. Senía que todos mis días serían soñar con personas de Ushuaia, despertarme, dar vueltas por el departamento, ver si comer o no, qué comer, cocinar, preparar gelatina, hacer una pasta frola, matar el tiempo, mirar por el balcón (mi día no está completo si no salgo al balcón un mínimo de 4 veces), tratar de escribir, hablar con mis amigos, llamar a mi familia y decirles como estoy. Lentamente en mi calendario comenzaron a amontonarse varias palabras escritas en lapicera; una invitación al cine de Kay, un asado en chascomús, el lunes que comenzaban las clases. Los días dejaron de ser esperar a que el tiempo, y se extendieron diez veces diez cuando conocimos una hermana menor de papá que está viviendo en La Plata y pasamos el día con su familia, cuando fuimos a ver Into the woods con Kay y Chiara y el cine salía ABSURDAMENTE caro y luego de eso salimos a comer y paseamos y compré unas cortinas para el baño divertidas y tomamos unos helados y compré mi primer flor. Cuando fuimos a Chascomús al mediodía y llegamos a las 10 de la noche para cenar afuera y yo esperé hasta las 12 y 20 de la noche para llamarla a Sabri por su cumpleaños.
Sin embargo el día más largos fue el primer día de clases. Me levanté a la mañana y fui caminando hasta el departamento de Kay, pasamos tiempo juntas, me prestó su cuadernillo para que leyera lo que correspondía a la primer clase, almorzamos juntas y nos fuimos caminando. Teníamos el mismo horario pero clases en diferentes sedes, no estamos juntas ni en la comisión de Artes Audiovisuales ni la de producción de textos. Llegué 15 minutos antes a mi sede y me los pasé recorriendo o sentándome a leer, hasta que cuando nadie iba a mi curso alguien me detuvo y me dijo que la introducción a todas las comisiones era en la otra sede (en la que estaba Kay) así que fui hasta alla y luego de la introducción tuve que volver a mi sede para tener la primer clase. El profesor era joven, resultaba que estaba haciendo su tesis, osea que aún no había terminado la carrera siquiera. Aún así se le veía tanto nervioso como emocionado por dar la clase, estaba feliz de que nosotros quisiéramos estudiar esta carrera y lo valoraba mucho. Si no tuviese ojos tan honestos lo hubiera llamado chamuyero. Vimos cortos, discutimos sobre el corto y sobre el texto, participé en la clase pero salí de ahí sintiendo que no había cumplido uno de mis propósitos principales; hacer amigos. Al llegar a casa sin embargo Ailén, una chica del grupo que se armamos para hacer el trabajo final del curso de ingreso, me había agregado a facebook, y me empezó a hablar. Luego cumplí mi deber y llamé a mis abuelos maternos, a mi abuela paterna, y a mi mamá, para contarles sobre mi primer día de clases con lujo de detalle. Casi me quedo dormida hablando por teléfono. Al día siguiente Ailén me pasó a buscar caminando por el departamento para ir a la facultad, teníamos el mismo horario pero diferentes cursos, teníamos producción escrita.
Amé producción escrita con mi ser. Participé como nunca había participado en clase antes, o quizás sí, en Inglaterra. Siempre fui la primera en levantar la mano y responder las preguntas del profesor o leer lo trabajado en clase, fui amigable con mis compañeros de mesa, sentí que lo que hacía ayudaba a que todos me recordaran, y eso se siente lindo, no soy la sombra que era en Ushuaia.
El día siguiente le tocó a Kay venir a mi depto y almorzamos mientras leíamos el texto para la clase y fuimos caminando juntas y nos separamos cuando nos teníamos que separar. Durante la clase vimos películas y cortos y al final nos dieron un espacio para que en grupo escribamos un texto para entregarle al profesor con lo que sería lo que vamos a hacer para el cortometraje-trabajo final. Los chicos no tenían idea de lo que querían entonces yo presenté mi idea, la cual gustó mucho al principio pero luego se fue transformando y transformando por los chicos que iban cambiando de ideas y quedó algo completamente distinto de la idea original, y fue complicado para mi tratar de defender mis puntos y me escuchen cuando los demás aportaban algo que si bien era lindo estéticamente la información que aportaba al receptor iba a ser confusa pero ellos estaban con ideas fijas, pero creo que me hice entender y quedamos con una idea más o menos parecida en la cabeza, excepto (David creo que se llama??? empezaba con D) que quedó algo sumido dentro de si mismo y se quedó sentado el curso mientras nosotros salimos hablando de que nos teníamos que juntar para seguir desarrollando la idea. Kay me estaba esperando y me acompañó al supermercado y luego se quedó a merendar a casa. Papá y Emilia se fueron, a Chascomús, tuvieron algo de piedad por mi existencia y se fueron con Ramiro y Natalia para que esté unos días sola en el departamento. Kay se fue más tarde y yo pasé mi primer noche sola.
Mi primer día sola empezó con varias tareas, limpiar, desayunar, ir a hacer un trámite a Camuzzi, solo pensar en salir a hacer un trámite me daba ansiedad social. En el camino me lo crucé a Emus. Hice el trámite. Llegué a casa vistoriosa. Soy una mujer ahora (?)
Más tarde Ailén vino al depto donde me hizo compañía mientras terminaba de comer y me preparaba para que vayamos a la facultad, me cae bien, me gustaría poder ser mejor haciéndome amigas de lo que soy. En la clase de producción de textos nos devolvieron la autobiografía que nos hicieron escribir la clase anterior y el mío decía "Muy bueno", me senté en otra mesa porque llegué tarde por haber sacado las fotocopias de audiovisuales, y me gustó la mesa en la que estuve tanto como me gustó la anterior. Quizás más. A la salida Ailén me alcanzó, que la vinieron a buscar sus papás en auto, y pasé la noche dibujando y disfrutando mi soledad.
Estando sola pierdo cuenta de los mate cocidos que tomo. Abro la azucarera para prepararme otro y encuentro dibujada en el azúcar la forma de la cuchara que estoy usando. Cuántos saquitos usé y rehusé? Este ya lo había rehusado o lo puedo volver a usar para el próximo? Caliento la pava llena aunque esté sola, la consumo toda. Pausas largas entre sorbos. A veces solo sostengo la taza cerca mío mientras miro afuera, como si fuese algo preciado, como si formara parte mía, mis manos están cómodas así.
PARTE DOS
LUNA NUEVA

Papá y emilia volvieron una tarde y se fueron a la siguiente, devuelta dormí en la marinera y devuelta las guerras de orgullo. El día que se fueron salimos a que aprendiera a sacar plata del cajero y si podía ir a bucar mi celular que lo había llevo a arreglar, pero era el finde largo y estaba casi todo cerrado. Emilia quiso entrar a un lugar a comprar ropa y estuvo como cinco mil años, con papá nos cansamos de esperar y cruzamos la calle a donde había una heladería, aún no puedo creer lo barato que es el helado acá. Volvimos al departamento donde emilia preparó los bolsos para irse, me dejó notas con cosas para hacer los primeros días del mes y los números de teléfono de las personas que están cerca y así fue como agarraron todo lo suyo y los vi irse hasta la parada de taxis, los saludé desde dentro del hall del edificio como desaparecían entre las calles y los árboles, y ese fue mi último adiós. Repentinamente ya no quería estar sola, se habían ido definitivamente, yo estaba cumpliendo mi destino marcado de nacimiento de estar tan sola como es físicamente posible, y no quería estarlo, no esa noche. Pero, sorpresa sorpresa, pasé la noche sola, como (como ya dije) estoy predestinada a pasar mi vida. Culpé a mis demonios por obligarme a estar siempre sola y porque no había dejado mi oscuridad en Ushuaia como dejé todo lo demás, y luego me entregué a ella como sé es la única forma de sobrevivir, acepté que esto es lo que yo quería y buscaba. Sabía que solo era esa noche la que sentiría que no quería estar sola y tuve que sufrirla, pero luego de esa noche, nunca más lloré porque tenía que irme a acostar y estaba sola y cuando me despertara seguiría sola. No.
Los siguientes días se sintieron normales y sociales, nos juntamos con el grupo de audiovisuales para trabajar en la historia para el corto y el día siguiente Kay se quedó a dormir y nos pusimos al tanto de lo que no pudimos compartir en estos últimos 3 años sin vernos. La rutina de las clases también se sentía normal, y nunca estuve tan feliz. Volvía a casa y sentía que no podría ser mejor.
Nací para vivir sola. Me manejé con tranquilidad y no sentía las ausencias, me despertaba y comenzaba mi día, hacía las cosas que tenía que hacer, estudiaba para la clase, iba a clases, volvía, la verdad es que me convertí en un ser social a pesar de vivir sola. O me juntaba con Kay o me juntaba con Ailén o en producción de textos hablaba con mis compañeros de mesa y en los recreos la acompañábamos a la señora venezolana (que me cae bastante bien) a comprar algo al quiosco y volvíamos a clase. En producción de textos me va tremendamente bien y en audiovisuales no la paso tan bien como en producción de textos, pero lo que hacemos me encanta.
La luna nueva trajo el comienzo de una vida nueva, una vida que estoy contenta de vivir, acepto el cambio decolorándome y tiñiéndome el pelo luego de años sin hacerlo. Y me comienzo a preguntar, quien soy fuera de contexto? Sin mi familia, sin Ushuaia y sin los amigos que siempre tuve, soy alguien bastante diferente, y me divierte conocerme cuando pensé que ya lo hacía. Me siento libre.
PARTE TRES
LUNA CRECIENTE
Mi vida social no hace nada más que incrementar y encuentro en extraños alguien en quien confiar. Es un cambio, un nuevo comienzo, y yo acepto el cambio como quien acepta un nuevo amor, después de todo, es lo que estaba esperando, lo que estaba pidiendo, no?
Fui sola al supermercado,limpio la casa casi todos los días-día por medio, me cocino todas las comidas, salgo a eventos;inauguraciones de artistas en museos independientes con Ailén y el resto de nuestros compañeros, me voy de un lugar a otro sola, soy una adulta oficial. (hasta hice un trámite sola, pero eso fue anterior) Me despierto y me voy a dormir y me pregunto como será el día siguiente, me da curiosidad, estoy emocionada por la vida, y estoy relajada y en paz. Estoy tan bien, que comienza a preocuparme.
Cuánto va a durar esta felicidad? No soy ninguna tonta, sé que nada es para siempre. Comienzo a asustarme esperando que algo suceda, que por alguna razón mi felicidad desaparezca, pero cuando me voy a dormir pienso que mañana y el día que viene y los que vienen voy a seguir sola y por lo tanto, conmigo, y si no dependo de otros (en el sentido de esperar a que lleguen a casa para comer, o si bañarme o no dependiendo en si quiere alguien más usar el baño, ese tipo de cosas) yo voy a seguir yendo a la facultad y voy a seguir despertándome sola y abrir las ventanas para que entre aire y eso me da la sensación de que nada puede salir mal. Sin embargo el miedo por el equilibrio siempre vuelve, a veces escucho una puerta que se abre y temo que alguien haya venido e irrumpa mi paz, a veces pienso que mi familia va a venir y yo voy a tener que preocuparme de ser buena para ellos.
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| Alysha (artista canadiense) conversando conmigo en inglés sobre la posibilidad de trabajar juntas para hacer un stop motion con su instalación artística como escenario |
Es cuando mis abuelos me llaman en familia, o mamá, o papá y emilia, que siento que estoy sola, como si ellos me lo recordaran al llamarme. No quiero hablar por teléfono con ellos. No quiero comunicarme con los demás porque estoy perfectamente bien sola, me siento libre de ser yo.
Siento culpa. Siento culpa de no extrañarlos tanto como ellos me extrañan a mi, de no querer estar en contacto, siento culpa por estar bien, cuando, escuchando experiencias previas de conocidos y amigos que se fueron a estudiar, ellos al principio no estaban bien, extrañaban a su familia y estaban en contacto con ellos, era mutuo. Yo amo a mi familia, pero me desprendí tan fácil y tan rápido que siento que los hiero en mi estar bien. Recuerdo como a mis amigos les costó desprenderse o al principio pasaron soledad o se sintieron tristes y es lo normal, y siento que esperan que yo esté mal porque es lo normal y porque significaría que quiero y extraño a mi familia. Pero siempre fui diferente, no? Los amo completamente a todos, a todos los que dejé atrás, pero acepto el cambio y no miro atrás y vivo el hoy, y estoy bien, y a veces siento culpa por estar bien, pero soy yo, me tengo que ocupar de estar bien. Por todos y por mi.
Y puedo sentirlo, cuando mi abuelo Hugo me llama por teléfono, siento en su voz mi ausencia, y su necesidad de mi presencia, pero lo noto en su voz y no en sus palabras porque, cuál es el punto de decirlo si existe una gran distancia? Es difícil porque leo, veo, y escucho como los demás me necesitan, y sin embargo, yo no necesito a nadie, y quiero ejercitar mi independencia.
PARTE CUATRO
LUNA LLENA
Es difícil creer que ya casi se termina lo que para mi se volvió una rutina, y sin embargo, no existe la rutina. Que quiero decir; lunes y miércoles de 1,30 a 5,30 y martes y jueves de 6 a 9, sin embargo todo cambia y es siempre diferente, algunas mañanas de los lunes/miércoles me levanto temprano y Kay viene/voy a lo de Kay, este lunes me preparó una pastafrola y vimos The Imitation Game antes de ir a clases, hace dos o tres semanas después de clases fui a comprar tintura y curitas a una farmacia y llegué a casa pasadas las 7 y pasada por lluvia. Otras tardes después de clases Bianka y Ailén vienen a merendar y se quedan hasta que anochece. Algunos días antes de ir a producción de textos Ailén viene a diferentes grados de temprano para hacer o no tal o cual cosa y luego caminar hasta allá juntas. Este martes A las 12 tuvimos una charla, a las 2 nos juntamos a filmar, a las 6 fuimos a producción de textos, a las 9 vino a llevarse sus cosas (libros, cámara, trípode), miércoles salimos temprano de clases y a las 5 y media me pasa a bucar Florencia y vamos hasta el Dardo Rocha a inscribirme en un taller de segundo nivel de francés y otro de escritura para jóvenes, luego fui sola hasta el supermercado a hacer una cola infinita de gente y volver solo con los congelados, porque me anoté en esta cosa para que te manden las cosas a domicilio.
Esta rutina, de leer a último momento lo que es para la clase, de no poder esperar a la próxima clase de producción de textos para ver las correcciones que me hizo el profesor en el último trabajo, el charlar con mis compañeros de producción de textos o trabajar en el cortometraje de audiovisuales, esta rutina que el martes se acaba.
No fue tan divertido como cuando filmábamos para el cookie, que eran todos bloopers, o el video musical para Connie levantándonos a la mañana con el átomo y matarnos de risa y hacer algo bueno sin embargo. No, esto era trabajo, de verdad, y eso lo hacía algo bastante increíble, y si bien no me reí tanto como otras veces que filmé, la pasé bien, y, devuelta, estoy muy agradecida de poder haber hecho todo esto y trabajado con los chicos. Obviamente no todo fue tan perfecto como yo lo pinto, porque siempre por cada cosa buena hay una mala, pero no me quiero detener en lo negativo, porque el resultado final es uno positivo, y no puedo esperar a presentar nuestro corto el lunes.
Ha sido una luna maravillosa, en verdad. Me siento tan bendecida de todo lo que me llega. Amo mi rutina que no es rutina, amo haber conocido gente nueva, amo poder pasar tiempo con quienes no veía hace tiempo, amo cocinar todos los días, amo dormir desnuda en una cama de dos plazas, amo salir al balcón, amo cantarle a mi plantita, amo caminar hasta la facultad, amo ver mi heladera y freezer llenos, amo poder poner mi música todo el día al volumen que quiera y no tener miedo de cartar o bailar, amo poder espontáneamente una tarde invitar a una amiga y hacer pan casero, amo que quede tanto adelante todavía. Comienzo a planear, quizás viaje a Córdoba, quizás no, me anoté en francés y en un taller de escritura, ya tengo las fechas en que me puedo inscribir a las cátedras de mi primer año de carrera, quiero seguir transcribiendo, quiero seguir escribiendo, quiero seguir viendo recibiendo y saliendo con gente, quiero seguir viviendo. Solo me puedo quejar de una, y solo una cosa:
Me hace falta un gato.
Gato gato gato gato! :c
Los veo en todos lados y realmente me hace falta uno.
Ah! Y buenas noticias, me parece que mi vecina de abajo se mudó. Saben lo que significa? que voy a poder dejar las ventanas abiertas sin que entre olor a marihuana al departamento.
Aún más felicidad todavía.
El panorama es tan optimista que me asusta.
Feliz luna nueva lectores.
Probablemente mañana escriba un epílogo igual, pero por ahora publico esto
Cariños~
Edit: Me compré un raid hace unas semanas, y dice que mata insectos en el acto, pero yo se lo he hecho a los bichos y los veo sufrir, los veo pensar en sus cortas miserables vidas durante los largos últimos segundos de vida que tienen, veo como con esperanza luchan para poder escapar del raid, como creen que si logran salir de esa cosa líquida que deja en el suelo/pared quizás puedan respirar aire puro nuevamente y sobrevivir para contarles sobre su valor a las familias que los esperan. Y luego mueren. Me siento muy cruel usando raid.


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